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Me
contaron que cuando nací, Eldorado (Misiones) era una calle
interminablemente larga y roja, y todo el pueblo vivía sobre
ella…pocos años después nos trasladamos a Posadas.
Aquella siesta colmada de flores rosadas me vio cruzar la plaza rumbo
al salón de cultura para comenzar mis clases de coro con la Prof.
Norma D’Indio, tenía solo 7 años y despertaba ésta vocación de
cantora. Luego las clases de guitarra con el maestro Miguel Viarengo
recorrieron mi infancia.
Con solo 15 años cumplí un sueño: grabar mi primer disco- “Garganta
del diablo”-, al que años más tarde le siguieron “Con el canto en
alto” y “La magia del litoral”.
Aún recuerdo el entusiasmo de cantar en los festivales de mi tierra:
“Festival de la música del Litoral”, de “la Yerba Mate”, “del
Inmigrante”, “del Té” y recorrer escenarios de otras provincias:
“Cosquín” y “Jesús María” (Córdoba), festival de “La Chaya” (La
Rioja), de “La Chacarera” (Sgo. del Estero), “Del Encuentro” (Entre
Ríos) y tantos otros a los que llevé la voz de mi provincia.
En julio del año 1991 formé parte de “La Compañía de Danzas de la
ciudad de Santa Fe”, dirigida por Hugo Ifrán, en mi primera gira al
exterior.
España, Suiza, Bélgica y Francia, es allí en la ciudad de Gannat
(Francia) donde fui incluida en el disco del festival. En años
siguientes realicé otros viajes: Italia, Croacia y Grecia, pero en
estas ocasiones con una delegación de mi provincia participando de
festivales del C.I.O.F.F. (organismo dependiente de la UNESCO).
El silencio del monte tiene mil sonidos profundos, esos que se
escuchan con el corazón y se recorren con la mirada para descubrir de
dónde vienen. Vuelan de rama en rama, allá lejos y en lo alto, donde
las copas de los árboles no dejan ver ni un pedacito de cielo, pero
siempre el sonido del agua como mil cristales rompiéndose, aleteos y
misterio, eso es la selva, eso es sencillamente: mi canto.
Hace unos años decidí ocuparme de otra vocación: la docencia, pero sin
duda una parte de mi alma necesitó volver y -de alguna manera- son
ustedes los que comparten este reencuentro, los que me impulsaron a
volver a cantar y compartir la música de mi provincia.
Me recuerdo en mi infancia, cantando, parada sobre las piedras del
arroyo Zaimán donde solíamos ir en las siestas de verano, ese paisaje
que lentamente se transformaba en un gran escenario. Muchos caminos he
recorrido, escenarios de provincias y de varios países de Europa que
lentamente se transformaban en las piedras del arroyo Zaimán…que es la
única manera…
que conozco de cantar”… |
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